La memoria de las flores extraviadas de la pintora Anna Tamayo es una colección de 40 obras de 70×70 sobre madera o lienzo, creadas con técnica mixta (óleo, acrílico, encáustica, cera y barniz), en las que la artista representa la belleza efímera de las flores y hace reflexionar sobre las tradiciones festivas, como la navidad o el carnaval, o las fiestas florales, con explosiones de felicidad programada y efímera.

En la representación de las tradiciones festivas no faltan en las obras las copas lujosas, con adornos de pan de oro en decorados preciosistas, imágenes del cotillón en su momento álgido sintetizadas en esas copas de flores y estallidos dorados.